Reseña de la serie Montecristo White
Hablando de Montecristo White, es una de esas marcas que casi todo el mundo reconoce en el mundo del cigarro, incluso hoy.
La marca nació en Cuba, pero actualmente se elabora en la República Dominicana. Dentro del catálogo de Montecristo, la línea White es una de sus series más conocidas.
La mezcla combina tabacos nicaragüenses y dominicanos, rematados con una capa Connecticut ecuatoriana. La idea era que fuera un poco más intenso que el primer Montecristo Yellow Label de Altadis, aunque en la práctica se mantiene en un cuerpo medio.
¡Ojo! Léete este artículo antes de comprar cualquier puro de la Montecristo White Series.
Con los años, Montecristo ha crecido muchísimo en popularidad y se ha convertido, sin duda, en una de las marcas más vendidas.
Y un dato curioso: el nombre viene de la novela de aventuras El Conde de Montecristo, muy popular entre los torcedores de puros.
Dicen que, a principios del siglo XX, un lector iba leyendo la historia en la fábrica mientras los torcedores trabajaban. Más tarde, Menéndez y García introdujeron la marca en Cuba en 1935.

Con el tiempo, estos puros se ganaron fama de “referencia”: ese estándar con el que mucha gente compara otras marcas. A los aficionados les encantaba su calidad y esa consistencia que casi siempre cumple.
Vamos a ver un poco más a fondo qué tal va esta serie.
1. Precio y Valoración
Precio: $11.40
Calificación: 88
2. Especificaciones
Vitola: 11 tamaños diferentes para elegir
Longitud: 5
Calibre del anillo: 52
País de origen: República Dominicana
Capa: Connecticut Shade ecuatoriana
Ligante: Nicaragüense
Fortaleza: De suave a media
Tripa: Nicaragua y República Dominicana
Fábrica: Tabacalera de García
Mezclador: Grupo de Maestros
Fecha de lanzamiento: 2007
3. Reseña del Montecristo Serie Blanca
Dentro de los “imprescindibles” de Montecristo, la Serie Blanca es de esas que suelen estar siempre presentes en muchísimos humidores.
Para empezar, es un cigarro suave, cremoso y con ese punto elegante que te hace pensar: “vale, esto está bien hecho”.
Es una mezcla bastante clásica, con un retrogusto crujiente pero delicado, un aroma muy agradable y una textura casi aterciopelada.

De toda la oferta actual de Montecristo, la Serie Blanca es de las más queridas. La receta mete tripa dominicana y nicaragüense, con una capa Connecticut ecuatoriana.
Tiene cuerpo medio, y a la vez se nota como una versión un poco más “con carácter” frente al Montecristo Yellow Label que Altadis lanzó primero.
Lo que me sorprendió es que, para ser de cuerpo medio, trae bastante dulzor y sabor. Cuesta soltarlo.
Eso sí: tuve que recordarme a mí mismo que debía dejarlo descansar entre caladas, para que no se calentara demasiado ni se “pasara” por apurar el ritmo.

Cuando se enfría un poco, cada calada entra redonda. Y aunque no hay una nota “mandona”, los tabacos nicaragüenses en la tripa y el ligante le dan un empujón de sabor bastante completo.
De hecho, es un buen ejemplo de un cigarro “bien equilibrado” de principio a fin.
Si te gustan los dominicanos suaves tipo Macanudo Café, esta línea probablemente te encaje.
En suavidad y aroma se parecen, sí, pero Montecristo suele traer más profundidad. Este merece que le eches un vistazo.

4. Montecristo Blanco: cómo se ve y cómo se siente
De presentación, este cigarro se ve brutal. La anilla también está muy bien lograda, y hasta el aroma en frío se siente de calidad.
5. Tiro y quemado
Como suele pasar con Montecristo, encenderlo fue fácil.
Al principio el tiro venía bastante apretado, pero en cuanto avancé un poco, se fue soltando y quedó mucho más cómodo.

Después de un rato, la combustión se puso pareja y ya no tuve que retocarlo.
6. Sabores del Montecristo Blanco
En sabor, me pareció excelente y muy constante. En fuerza, sí noté que hacia la mitad se vuelve un poco más intenso.
Para mí, el equilibrio fue mejor cuando lo dejé descansar entre caladas: todo se sentía más limpio y redondo.
No tuve las transiciones marcadas que esperaba… pero a cambio me dejó algo incluso mejor: un perfil estable, con matices, que se queda en la memoria incluso después de apagarlo.

La verdad es que el sabor está muy bien “armado”.
La madera y los tonos terrosos se mantienen presentes, con la cantidad justa de pimienta y frutos secos, y un dulzor bien medido que lo deja todo cohesionado.
Durante toda la fumada, se mantuvo sorprendentemente uniforme.
Antes del encendido
Al acercarlo a la nariz, la capa me dio un aroma muy agradable a madera y frutos secos. Y visualmente, la capa venía casi impecable.

En ese sentido, hace honor a lo que uno espera cuando escucha “Montecristo”. Lo corté a mi gusto y ya estaba listo para darle.
Primer tercio
Encendió rápido, y las primeras caladas arrancaron un poco suaves, pero en seguida fue cogiendo cuerpo.
No noté nada de coco antes de encenderlo.

Es un cigarro bastante “seco” en el mejor sentido: con un café por la mañana queda de lujo.
Hasta aquí, me salieron notas de cuero, anacardo y cacahuete, con un dulzor muy sutil.
En retro, sí aparece un puntito picante, pero bastante moderado comparado con lo que yo esperaba.
Segundo tercio
En el segundo tercio aparece bastante cremosidad (me costaba decidir si venía más del chocolate con leche o de la propia mezcla). El tiro, eso sí, no se soltó tanto como a mí me habría gustado.
También me salió una nota floral curiosa. Y un punto a favor: después de cada calada, el paladar quedaba bastante limpio.

En general, todo viene muy bien integrado, con un carácter cremoso, mantecoso y muy agradable. Las notas de vainilla, malta y pimientos dulces entran y salen, pero siempre sosteniendo ese perfil “mantequilla”.
Y el final de esta parte se me quedó con un sabor más marcado a crema de vainilla y mantequilla.
Tercio final
El tramo final abre con una madera rica y más robusta, con un toque que me recordó al bourbon.
Y sí… mientras me iba quemando los dedos por alargarlo un poco más (porque estaba muy bueno), aparece una pimienta de intensidad media que le da un cierre con personalidad.

Calada final
Así como yo disfruté fumando el Montecristo White Series mientras escribía este artículo, ¡espero que tú también lo hayas disfrutado!
Me costó encontrarle pegas, y creo que la prueba real es que lo dejé cuando ya apenas quedaba una pulgada.
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FAQS
This thin, pale cigar requires some work to draw on, but the burn is very even. The smoke starts off harsh and tangy before becoming creamy and woodsy with a hint of vanilla and café au lait.
With its gentle, pleasant flavours and the recognisable bright yellow boxes the brand is wrapped in, the original Montecristo, created in the Dominican Republic, is regarded as a classic. The potency of Montecristo White is enhanced slightly by the use of Ecuador Connecticut wrapper leaves and a complex blend of long-fillers from Nicaragua and the Dominican Republic.
Only the best ingredients, such as long filler tobaccos grown in the Dominican Republic and a variety of aged and well-polished wrappers, are used in Montecristo Cigars, guaranteeing the quality and taste standards established by the brand decades before.
The pricing range of Montecristo White Series cigars is $42.60 to $405.85.
