Cómo saber si un puro está malo
Para saber si un puro se ha estropeado, normalmente nos fijamos en si tiene moho, si está demasiado seco, si huele mal y si al fumarlo sabe muy amargo.
Hola, soy Wade. Llevo más de 20 años disfrutando de los puros y hoy quiero contarte, de forma muy clara, cómo detectar si un puro está malo y qué puedes hacer en cada caso.
Así que… vamos al lío.
Cómo saber si un puro está malo
Para comprobar si un puro está en mal estado, lo más útil es fijarse en cuatro cosas: cómo se ve, cómo se siente al apretarlo, cómo huele y cómo sabe. Y, por supuesto, si tiene moho.
Mira el puro
Fíjate en la capa: si ves decoloraciones raras, manchas extrañas o un aspecto “apagado” poco habitual, puede ser señal de que el puro no está en buen estado.

Aprieta el puro
Apriétalo suavemente. Si lo notas quebradizo, demasiado duro o incluso se desmigaja al tocarlo, es que está demasiado seco… y eso ya cuenta como un puro estropeado.
Huele el puro
Acércalo a la nariz: un puro fresco suele oler a tabaco, con notas suaves (a veces algo dulces o amaderadas). Si, en cambio, huele acre, rancio o “químico”, mala señal.
Pluma vs. moho
Esto confunde a mucha gente. La pluma (plume) es inofensiva: son puntitos blancos muy finos sobre la capa y se quitan fácilmente. Suele indicar que el puro ha envejecido y se ha guardado bien. El moho, en cambio, tiende a verse más verdoso o azulado, puede ser pegajoso y no sale bien con un simple cepillado. Si es moho, lo más seguro es desechar ese puro.

El moho puede ser un problema serio porque puede contaminar el humidor y otros puros. Si crees que hay moho, aísla esos puros (por ejemplo, en una bolsa tipo Ziploc) o deséchalos para evitar que se propague. Y, muy importante: un puro con moho no se debe fumar.
Sabor del puro
Si al fumarlo el sabor es muy amargo, áspero o incluso agrio, es bastante probable que ese puro se haya estropeado.
Al encenderlo
A veces el puro enciende “normal”, pero al poco rato notas que el sabor se vuelve desagradable, muy acre o punzante. Eso suele pasar cuando el tabaco se ha degradado o el puro se ha secado demasiado.
Vídeo
¿Por qué se estropean los puros?
Niveles de humedad
Una humedad baja hace que los puros se sequen, se vuelvan quebradizos y, al fumarlos, tengan un sabor más picante y amargo.
Una humedad demasiado alta puede favorecer el moho y dejar los puros “empapados”, lo que dificulta una fumada agradable.

Temperaturas extremas
El calor acelera la degradación de los compuestos orgánicos del tabaco, y eso suele traducirse en pérdida de aroma y sabor.
El frío, por otro lado, puede frenar o interrumpir el envejecimiento natural del puro.
Demasiada exposición al aire
Si un puro pasa mucho tiempo al aire, se seca y pierde aceites esenciales (que son parte de lo que le da gracia al sabor).
Exposición a la luz
La luz solar directa puede dañar la capa: se decolora, se reseca y se vuelve más frágil.
Almacenamiento inadecuado
Cuando los puros se guardan fuera de un humidor o en un sitio con cambios constantes de temperatura y humedad, se deterioran bastante rápido.
Plagas
El escarabajo del tabaco y otras plagas pueden infestar los puros y causar daños importantes.
Para evitar que se estropeen, lo ideal es guardarlos en un humidor de buena calidad que mantenga una humedad estable (65–72%) y una temperatura razonable (aprox. 70°F o 21°C), rotar los puros de vez en cuando y evitar la luz directa y los olores fuertes.
Si quieres mantenerlos bien, lo más práctico es tener un humidor. Si te apetece, aquí tienes mi guía del mejor humidor.
Qué hacer si los puros se han estropeado
Si notas que tus puros se han estropeado, lo primero es identificar el problema (seco o con moho). Si están secos, lo mejor es rehidratarlos poco a poco con un método de humidificación adecuado, y después mantener una humedad estable en el humidor para que no vuelva a pasar.
Si el puro tiene moho, lo más seguro es tirarlo.

Cómo evitar que los puros se estropeen
Para evitar problemas, guarda los puros en un humidor que mantenga una humedad relativa del 65–70% y una temperatura de 68–70°F. Usa un higrómetro para controlar los valores, rota los puros de vez en cuando y evita pasarte con la humidificación para prevenir el moho. Con un control constante del “clima”, los puros conservan mucho mejor su sabor y su calidad.
Conclusión
Y con esto llegamos al final. En resumen: si un puro no se guarda bien, puede resecarse o aparecer moho, y por eso un humidor marca la diferencia. Para detectar si un puro está malo, lo más práctico es mirarlo, olerlo y comprobar su textura al tacto. Con un poco de práctica, enseguida le pillas el punto.
FAQ
Los puros no “caducan” como la comida, pero sí pueden estropearse si no se guardan bien. Si los conservas en un humidor a una humedad del 65–70% y una temperatura de 65–70°F, pueden mantenerse en buen estado durante años.
Si un puro se deja expuesto al aire, puede durar solo unos días antes de resecarse. En cambio, en un humidor la conservación puede alargarse muchísimo: desde semanas hasta varios años, dependiendo del puro y de lo estable que sea el almacenamiento.
En un humidor bien ajustado, muchos puros se conservan durante años, y algunos incluso pueden mejorar con el tiempo (por ejemplo, 10 años o más) si las condiciones son estables.
