Cómo fumar un puro correctamente
Como fumar puros es todo un arte, hay ciertos pasos que merece la pena seguir para apreciar de verdad los sabores y aromas, y disfrutar el cigarro como se merece.
Fumar un puro es un placer parecido al de esos buenos momentos de la vida: te relaja, te baja revoluciones y te permite descubrir matices en cada calada. El “secreto” está en disfrutarlo con calma, tanto si ya eres un aficionado veterano como si estás empezando. Vamos a hacer este recorrido para que tu experiencia fumando sea aún mejor.
Eso sí: un puro no es solo humo, es un conjunto de sabores y aromas para saborear. Piénsalo como una pequeña celebración para los sentidos. Y no olvides que cada puro se elabora con mimo: desde la selección manual de buenas hojas de tabaco hasta el cuidado al liarlo para que el resultado final sea redondo. Por eso, vale la pena repasar las bases: con la mentalidad adecuada y un par de hábitos sencillos, se disfruta mucho más.
Cada persona tiene su estilo. Algunos prefieren ir despacio y saborear cada calada; otros buscan la fuerza y la intensidad de un puro con más cuerpo. Sea cual sea tu forma de disfrutarlo, si quieres sacarle el máximo partido, lo primero es entender lo básico.
Aprender a fumar un puro correctamente no solo hace que lo disfrutes más, también te ayuda a aprovecharlo mejor. En este artículo vamos a ver, paso a paso, lo esencial para fumar un puro como se debe.
Así que… ¡vamos a darle un poco de “chispa” a tu experiencia para que fumar un puro sea un viaje tranquilo y disfrutón!
1. Cómo elegir el puro ideal
Una buena fumada empieza con una buena elección. Y sí: con tantas opciones, es normal sentirse un poco abrumado. Aquí tienes unas pautas sencillas para elegir el puro que mejor encaje con tus gustos.

Longitud del puro
Lo primero es fijarte en la longitud. Hay formatos muy distintos: petite corona, robusto, Churchill… La longitud (y también el grosor) influye en el tiempo de fumada y en la intensidad. Si buscas algo corto, un petit corona o un cigarillo puede ser perfecto. Si te apetece una sesión más larga, un Churchill o un doble corona te dará más recorrido.
Tipo de capa
Después, piensa en la capa. La hoja exterior (la “wrapper”) influye muchísimo en el sabor y en la fortaleza del puro.
Origen del puro
Por último, ten en cuenta el origen. Los perfiles de sabor cambian bastante de un país a otro. Los puros cubanos suelen ser más complejos, mientras que muchos dominicanos tienden a ser más suaves, ligeros y algo dulces. Nicaragua, por su parte, es conocida por ofrecer puros con más carácter y sabores intensos.
Eso sí: elegir un puro es algo muy personal, así que no tengas miedo de probar y comparar. Con el tiempo irás encontrando los que mejor encajan contigo. Lo importante es disfrutar el proceso.
2. El corte perfecto
Un buen corte es clave antes de empezar. No solo afecta al tiro (cómo pasa el aire), también influye en cómo se desarrolla el sabor durante la fumada. Por eso conviene conocer un par de opciones y hacerlo con cuidado.
Una técnica muy común es usar un buen cortapuros, por ejemplo una guillotina. Suele tener doble hoja y corta la “cabeza” del puro. Coloca el cortador a unos 3 mm (aprox. 1/8 de pulgada) del extremo y haz un corte rápido y firme: así te quedará limpio y recto.

Otra alternativa es el cortapuros de punzón (punch). Hace un pequeño orificio en el capuchón y ayuda a controlar el tiro. Para usarlo, presiona sobre el capuchón y gira ligeramente. Suele funcionar muy bien en anillas pequeñas o si prefieres un tiro más concentrado.
Y si te apetece variar, también está el corte en V. Deja una abertura en forma de V que permite buen flujo de aire. Para hacerlo, coloca el cortador en V y presiona con suavidad. Va especialmente bien en anillas gruesas y puede ayudar a resaltar sabores en puros con más intensidad.

Sea cual sea el método (tijeras, guillotina, punch…), intenta no rasgar la capa: busca siempre un corte limpio. Un buen corte ayuda a que el puro queme de forma uniforme y evita que se deshilache.
Y listo: con el corte bien hecho, ya tienes medio camino recorrido para disfrutar el puro como toca.
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3. Enciende tu puro como un pro
Encender un puro bien tiene un impacto enorme en cómo lo vas a disfrutar. Con un par de detalles, consigues una combustión uniforme y una fumada mucho más agradable. Aquí van algunos consejos sencillos.
Primero, elige la herramienta adecuada. Puedes usar un mechero normal o cerillas, pero para puros suele ir mejor un encendedor de butano: da una llama potente, limpia y constante, ideal para calentar el pie sin “contaminar” sabores.

Antes de dar caladas, tuesta el pie. Acerca la llama (sin pegarla) y gira el puro despacio para repartir el calor de forma uniforme. Así el tabaco prende mejor y la combustión arranca más suave.
Cuando el pie esté bien tostado, empieza a encenderlo dando caladas suaves mientras sigues girando el puro. La idea es que la brasa quede uniforme. Y aquí un detalle importante: no inhales el humo; disfrútalo en la boca y suéltalo con calma.
Y ahora sí: enciéndelo despacio… y a disfrutar.
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4. No inhales y no fumes con prisas
Si inhalas el humo, lo más probable es que el puro te siente fatal. En los puros, no se inhala. Y otro consejo: evita fumar puros secos, porque suelen dar un sabor más áspero y “a quemado”.

Como regla fácil, prueba a dar una calada cada dos minutos, más o menos. Si das caladas demasiado seguido, el puro se calienta, quema más rápido y puede volverse amargo. Lo bueno de un puro es justo eso: sentarte tranquilo, ir despacio y saborear.
5. La ceniza: cuándo y cómo retirarla
Este punto también marca la diferencia. A diferencia de los cigarrillos (que suelen soltar ceniza cada pocas caladas), un puro puede aguantarla bastante tiempo, sobre todo si está bien liado. Cuando veas que ya está “larga”, basta con dar un golpecito suave en el cenicero para que caiga sin manchar.
6. Algunos trucos sencillos para disfrutar más
Hay un par de detalles que conviene conocer. Por ejemplo, la anilla: si puedes, espera a que se afloje con el calor y se desprenda sola. Si un lado empieza a quemar más que el otro, gira el puro para que la zona más lenta reciba algo más de calor. Y si notas el tiro demasiado apretado, un pequeño “masaje” suave puede ayudar. Si el puro se apaga, retira la ceniza, recorta un poquito la punta si hace falta y vuelve a encenderlo con calma.

7. Conclusión
Un puro se disfruta de verdad cuando lo tratas como lo que es: un pequeño ritual. Tómate tu tiempo para saborear los matices, notar los aromas y controlar el ritmo al que va quemando. No es solo “fumar”: es una experiencia para los sentidos.
Y si es tu primera vez, todavía más: paciencia. Empieza con caladas suaves para que el tabaco “cobre vida”, gira el puro para conseguir una combustión uniforme y fíjate en cómo van cambiando los sabores poco a poco.
Al final, un buen puro es una invitación a relajarte, ir despacio y darte un capricho. Es mucho más que echar humo. ¡Que disfrutes del camino!
Así que valora cada puro, tengas mucha o poca experiencia, y deja que esos aromas y sabores te lleven a un rato de calma y placer. ¡Salud por el arte de disfrutar un puro con estilo!
FAQ
What feeling does cigars give you?
If you are already accustomed to smoking cigars, they give a sense of pleasure and well-being; if you don’t know how to smoke cigars yet, you will experience dizziness, nausea and coughing.
Why is smoking a cigar so relaxing?
Cigars contain nicotine, and nicotine, when it enters the central system, can give a sense of relaxation.
How do beginners enjoy cigars?
Beginners should choose small cigars and inhale them in small puffs to feel the pleasant sensation they give.
